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Tratamiento del insomnio en la vejez: soluciones y consejos

Anorexia Nerviosa

El sueño es una función cerebral esencial que cambia significativamente con la edad. En la vejez, el sueño se vuelve más fragmentado y menos continuo, lo que puede causar insomnio, fatiga diurna y menor capacidad de recuperación física y mental. El sueño adecuado en los ancianos es crucial para la regeneración celular, el equilibrio hormonal, y el mantenimiento de funciones cognitivas y del sistema inmunológico. Abordar los problemas de sueño en la vejez es vital para mejorar la calidad de vida y fomentar un envejecimiento saludable.

Índice de Contenido

Tratamiento del insomnio en la vejez: Puntos Importantes

Los cambios en el sueño asociados con el envejecimiento tienen importantes implicaciones para la salud mental y física de las personas mayores.

Cambios en la estructura del sueño en la vejez: Las modificaciones en los patrones de sueño incluyen la disminución del sueño profundo y el aumento de la fragmentación del sueño.

Factores que influyen en los trastornos del sueño en la vejez: Las causas subyacentes de los problemas de sueño abarcan los cambios en el ritmo circadiano, la polimedicación y las condiciones médicas comórbidas.

Impacto del insomnio en la salud mental y física de los ancianos: El insomnio y otros trastornos del sueño afectan el bienestar emocional, cognitivo y físico.

Estrategias de tratamiento para el insomnio en la vejez: Los enfoques para abordar los problemas de sueño incluyen tanto métodos no farmacológicos como farmacológicos, destacando la importancia de las medidas higiénicas del sueño y las intervenciones psicológicas.

Tratamiento del insomnio en la vejez: Cambios en el Sueño a lo Largo de la Vida

Variaciones en las funciones cerebrales

Las funciones cerebrales, incluyendo el sueño, experimentan cambios significativos a lo largo de la vida. Estos cambios son el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales que influyen en la estructura y la calidad del sueño. Durante el envejecimiento, las modificaciones en las funciones cerebrales afectan notablemente los patrones de sueño, contribuyendo a la aparición de trastornos del sueño, como el insomnio.

Diferencias en las etapas de la vida: niñez, adolescencia, adultez y vejez

Niñez:

En la niñez, el sueño es caracterizado por una mayor duración y una alta proporción de sueño profundo (sueño de ondas lentas). Los niños suelen tener ciclos de sueño más cortos y un alto porcentaje de sueño REM (movimiento ocular rápido), lo cual es esencial para el desarrollo cerebral. La consolidación de la memoria y el aprendizaje se ven favorecidos por estos patrones de sueño profundos y reparadores.

Adolescencia:

Durante la adolescencia, los patrones de sueño cambian considerablemente. La necesidad total de sueño puede disminuir ligeramente, pero los adolescentes a menudo experimentan un retraso en la fase del sueño, lo que se traduce en una tendencia a acostarse y levantarse más tarde. Este cambio en el ritmo circadiano puede estar influenciado por factores hormonales y sociales. A pesar de dormir menos que en la niñez, el sueño REM sigue siendo crucial para el desarrollo cognitivo y emocional.

Adultez:

En la adultez, los patrones de sueño suelen estabilizarse. La mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño por noche. La proporción de sueño profundo y sueño REM disminuye gradualmente en comparación con la niñez y la adolescencia. Los ciclos de sueño se vuelven más regulares, aunque el estrés, el trabajo y otras responsabilidades pueden afectar la calidad y la duración del sueño. La capacidad de recuperarse de la privación de sueño también puede disminuir con la edad.

Vejez:

La vejez trae consigo cambios significativos en los patrones de sueño. Los ancianos tienden a experimentar una disminución en la duración del sueño profundo y un aumento en la fragmentación del sueño. Es común que se despierten más frecuentemente durante la noche y que tengan períodos de vigilia más prolongados. La latencia del sueño REM puede acortarse, y los despertares nocturnos se vuelven más frecuentes y duraderos.

Además, los ancianos a menudo reportan una disminución en la calidad del sueño, con quejas frecuentes de insomnio y dificultad para mantener el sueño continuo. La estructura del sueño se ve alterada, con una reducción en la eficiencia del sueño y un incremento en el tiempo total de vigilia durante la noche. Estos cambios pueden estar asociados con alteraciones en el ritmo circadiano, la disminución de la secreción de melatonina, y otros factores fisiológicos y de salud.

Comprender estos cambios en los patrones de sueño a lo largo de la vida es crucial para desarrollar estrategias efectivas de manejo y tratamiento del insomnio en los ancianos. A medida que se avanza en edad, es importante adaptar las intervenciones para abordar las necesidades específicas y las condiciones que afectan el sueño en la vejez.

Tratamiento del insomnio en la vejez: Características del Sueño en la Vejez

Dormidores cortos y largos

En la vejez, las personas se pueden clasificar en dos categorías principales en función de sus patrones de sueño: dormidores cortos y dormidores largos.

  • Dormidores cortos: Estos individuos duermen menos horas por noche en comparación con la media de su grupo etario. Aunque la proporción de dormidores cortos aumenta con la edad, no todos los ancianos experimentan una reducción significativa en la duración del sueño. Es común observar que estos individuos mantienen una buena funcionalidad diurna, a pesar de dormir menos horas, aunque pueden presentar más despertares nocturnos y fragmentación del sueño.
  • Dormidores largos: Por otro lado, los dormidores largos son aquellos que necesitan dormir más horas para sentirse descansados. Sin embargo, con la edad, es menos común que las personas mantengan largos períodos de sueño ininterrumpido, y aquellos que lo hacen pueden experimentar una mayor cantidad de despertares y fragmentación del sueño.
 

Cambios en la duración y calidad del sueño

A medida que las personas envejecen, la duración y la calidad del sueño se ven afectadas de diversas maneras:

  • Duración del sueño: El tiempo total de sueño nocturno tiende a disminuir con la edad. Mientras que los adultos jóvenes generalmente necesitan entre 7 y 9 horas de sueño por noche, los ancianos pueden encontrar suficiente descanso con un rango de 6 a 7 horas. Sin embargo, la variabilidad individual es significativa, y algunos pueden necesitar más o menos tiempo de sueño para sentirse bien descansados.
  • Calidad del sueño: La calidad del sueño en la vejez tiende a disminuir. Los ancianos suelen experimentar una mayor fragmentación del sueño, con frecuentes despertares durante la noche y un incremento en el tiempo total de vigilia. Además, la eficiencia del sueño, que es la proporción de tiempo pasado en la cama que realmente se dedica a dormir, disminuye con la edad. La etapa de sueño profundo (sueño de ondas lentas) también se reduce, lo que puede afectar la capacidad de recuperación y el bienestar general.

Capacidad de recuperación del sueño

La capacidad de recuperación del sueño, es decir, la habilidad para restaurar la función corporal y mental después de la privación del sueño, también se ve afectada en la vejez.

A medida que las personas envejecen, la duración y la calidad del sueño se ven afectadas de diversas maneras:

  • Recuperación del sueño: En los individuos más jóvenes, la privación del sueño puede ser compensada con largos períodos de sueño profundo en noches subsecuentes. Sin embargo, en los ancianos, esta capacidad se ve disminuida. La fragmentación del sueño y la reducción en las fases de sueño profundo dificultan la recuperación eficiente del sueño perdido.
  • Adaptación y ajustes: Los ancianos tienden a adaptarse a estos cambios en la recuperación del sueño mediante la toma de siestas diurnas y cabezadas. Aunque estas siestas pueden proporcionar un alivio temporal, también pueden contribuir a una mayor fragmentación del sueño nocturno si no se gestionan adecuadamente. Es esencial fomentar un ambiente propicio para el sueño y mantener una rutina de sueño regular para mejorar la capacidad de recuperación del sueño en esta población.

En resumen, las características del sueño en la vejez incluyen una disminución en la duración y la calidad del sueño, con un aumento en la fragmentación y una reducción en la capacidad de recuperación del sueño. Estos cambios son parte del proceso natural de envejecimiento y requieren una atención cuidadosa para gestionar adecuadamente los problemas de insomnio y otros trastornos del sueño en los ancianos.

Modificaciones de la Estructura del Sueño

Continuidad y eficiencia del sueño

La estructura del sueño cambia significativamente con la edad, especialmente en términos de continuidad y eficiencia.

  • Continuidad del sueño: En los ancianos, mantener un sueño continuo a lo largo de la noche se convierte en un desafío. Los despertares frecuentes son comunes, interrumpiendo las fases del sueño y reduciendo el tiempo total de sueño ininterrumpido. Estos despertares pueden ser breves o prolongados, y su frecuencia tiende a aumentar con la edad.
  • Eficiencia del sueño: La eficiencia del sueño, definida como la proporción de tiempo total en la cama que realmente se dedica a dormir, también disminuye en la vejez. Esto significa que aunque los ancianos pueden pasar un número significativo de horas en la cama, el tiempo efectivo de sueño es menor debido a los despertares y la dificultad para volver a conciliar el sueño.

Fragmentación del sueño en ancianos

La fragmentación del sueño es uno de los problemas más frecuentes en los ancianos y tiene un impacto significativo en su calidad de vida.

  • Causas de la fragmentación: Las causas de la fragmentación del sueño en los ancianos son múltiples. Pueden incluir condiciones médicas subyacentes, efectos secundarios de medicamentos, disminución de la capacidad de dormir profundamente, y cambios en el ritmo circadiano. Factores ambientales, como la falta de una rutina de sueño estable o un entorno de sueño inadecuado, también pueden contribuir.
  • Consecuencias de la fragmentación: La fragmentación del sueño conduce a un aumento en el tiempo de vigilia nocturna, que puede ocupar entre el 12 y el 25% del tiempo total dedicado al sueño. Este patrón interrumpido de sueño puede resultar en un descanso inadecuado y en una mayor somnolencia diurna, lo que puede afectar negativamente la función cognitiva, el estado de ánimo y la salud general.

Sueño de ondas lentas (NoREM)

El sueño de ondas lentas, también conocido como sueño NoREM, se ve particularmente afectado en la vejez.

  • Reducción de eventos EEG fásicos: En los ancianos, el número de acontecimientos EEG fásicos, como los husos de sueño, complejos K y puntas vértex, disminuye significativamente. Esto puede dar lugar a lo que se denomina “sueño indeterminado”, una fase del sueño que parece estadio II pero carece de las características EEG típicas de esa etapa.
  • Fragmentación y desincronización: La actividad EEG durante el sueño de ondas lentas en los ancianos muestra una tendencia hacia la fragmentación y la desincronización. Esto se traduce en una disminución de la amplitud y una mayor interrupción del sueño profundo, lo que dificulta la consolidación de un sueño reparador.
  • Impacto en la salud: La disminución del sueño de ondas lentas puede afectar negativamente la recuperación física y mental, ya que esta fase del sueño es crucial para la reparación celular, la consolidación de la memoria y la liberación de hormonas de crecimiento.

Sueño REM

El sueño REM, aunque menos afectado que el sueño NoREM, también sufre modificaciones con la edad.

  • Estabilidad del sueño REM: A diferencia del sueño NoREM, la proporción de sueño REM se mantiene relativamente estable en los ancianos sanos. Sin embargo, su distribución a lo largo de la noche cambia. El primer episodio de sueño REM aparece más temprano en el ciclo de sueño nocturno y tiende a ser más largo que en los adultos jóvenes.
  • Distribución y duración: La distribución del sueño REM se vuelve más uniforme a lo largo de la noche en los ancianos. Aunque el primer REM es más largo, los ciclos posteriores de REM pueden ser más cortos y menos diferenciados. Esta uniformidad puede reflejar una menor diferenciación entre las fases del sueño en comparación con los individuos más jóvenes.
  • Fenómenos fásicos: Los fenómenos fásicos asociados con el sueño REM, como los movimientos oculares rápidos, también muestran una disminución con la edad. La frecuencia de estos movimientos es menor y el incremento a lo largo de la noche es menos pronunciado.
  • Implicaciones clínicas: Los cambios en el sueño REM pueden tener implicaciones clínicas, ya que esta fase del sueño está estrechamente vinculada con la consolidación de la memoria y el procesamiento emocional. La reducción en los fenómenos fásicos y la modificación en la distribución del sueño REM pueden afectar la calidad del sueño y la salud mental en los ancianos.

En resumen, las modificaciones en la estructura del sueño en la vejez incluyen una disminución en la continuidad y eficiencia del sueño, una mayor fragmentación, y cambios significativos en las fases de sueño NoREM y REM. Estos cambios reflejan las adaptaciones fisiológicas del envejecimiento y tienen importantes implicaciones para el bienestar general de los ancianos.

Alteraciones del Ritmo Circadiano en la Vejez

Pérdida del ritmo circadiano vigilia-sueño

El ritmo circadiano, que regula los ciclos de sueño y vigilia, se ve significativamente afectado en la vejez.

  • Desincronización del ritmo circadiano: Con la edad, el ritmo circadiano tiende a perder su sincronización interna. Esto se traduce en una disminución de la amplitud del ciclo sueño-vigilia, lo que dificulta mantener un patrón de sueño consolidado. En los ancianos, la fragmentación del sueño nocturno y las siestas diurnas frecuentes son comunes, lo que contribuye a una desestructuración general del ciclo circadiano.
  • Cambios en la fase del sueño: Los ancianos a menudo experimentan un adelanto de fase, es decir, tienden a acostarse y levantarse más temprano que cuando eran más jóvenes. Este cambio puede resultar en un despertar muy temprano en la mañana, lo que no siempre se acompaña de un ajuste correspondiente en la hora de acostarse.

Factores que afectan el ritmo circadiano en ancianos

Varios factores contribuyen a la alteración del ritmo circadiano en la vejez, entre ellos se encuentran cambios fisiológicos, ambientales y conductuales.

  • Disminución de la secreción de melatonina: La producción de melatonina, una hormona clave en la regulación del ciclo sueño-vigilia, disminuye con la edad. Esta reducción puede deberse a la degeneración de la glándula pineal y a la disminución de la exposición a la luz natural, especialmente en ancianos que pasan mucho tiempo en interiores.
  • Pérdida neuronal y cambios en el núcleo supraquiasmático: El núcleo supraquiasmático (NSQ), que actúa como el principal reloj biológico del cuerpo, también experimenta una pérdida neuronal con la edad. Esta pérdida afecta la capacidad del NSQ para mantener un ritmo circadiano robusto y bien sincronizado.
  • Problemas visuales: Las afecciones visuales, como la degeneración del nervio óptico y las cataratas, pueden reducir la percepción de la luz, un estímulo crítico para la regulación del ritmo circadiano. Menos luz percibida significa una menor señal al NSQ para ajustar el ciclo de sueño y vigilia.
  • Iluminación deficitaria: La falta de exposición a la luz brillante durante el día, común en los ancianos que no salen al exterior con frecuencia, puede disminuir la sincronización del ritmo circadiano. La luz intensa es fundamental para mantener un ritmo circadiano saludable.
  • Reducción de la actividad física: La actividad física regular ayuda a fortalecer el ritmo circadiano. Sin embargo, muchos ancianos experimentan una reducción en su nivel de actividad debido a problemas de movilidad o salud, lo que contribuye a la desincronización del ciclo sueño-vigilia.
  • Polimedicación: El uso de múltiples medicamentos, común entre los ancianos, puede interferir con el ritmo circadiano. Algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que afectan el sueño o alteran la percepción del tiempo, exacerbando los problemas de sincronización del ciclo circadiano.
  • Condiciones médicas: Enfermedades crónicas como la artritis, problemas cardíacos y respiratorios, y trastornos neurológicos pueden afectar el ritmo circadiano. El dolor crónico y otros síntomas pueden interrumpir el sueño y alterar los patrones de sueño-vigilia.

En conclusión, la alteración del ritmo circadiano en la vejez es un fenómeno complejo influenciado por múltiples factores fisiológicos, ambientales y conductuales. La pérdida de un ritmo circadiano robusto y bien sincronizado puede tener consecuencias significativas para la calidad del sueño y el bienestar general de los ancianos. Comprender estos factores es crucial para desarrollar intervenciones efectivas que mejoren la salud del sueño en la población anciana.

Trastornos del sueño en geriatría.

Factores que Contribuyen al Insomnio en la Vejez

El insomnio en la vejez puede ser resultado de una variedad de factores, incluyendo condiciones médicas, cambios en el estilo de vida y efectos secundarios de medicamentos. Algunos de los factores más significativos incluyen:

Apneas del Sueño

Las apneas del sueño, un trastorno común del sueño caracterizado por pausas en la respiración durante el sueño, son más prevalentes en la vejez. Estas interrupciones respiratorias pueden fragmentar el sueño y provocar despertares frecuentes durante la noche, lo que contribuye al insomnio en los ancianos.

Síndrome de Aumento de Resistencia de Vías Aéreas Superiores (SAVAS)

El SAVAS es otro trastorno respiratorio que puede afectar el sueño en la vejez. En este síndrome, hay una obstrucción parcial de las vías respiratorias superiores durante el sueño, lo que dificulta la respiración normal. Esto puede llevar a despertares frecuentes y fragmentación del sueño, contribuyendo al desarrollo del insomnio en los ancianos.

Polimedicación

La polimedicación, o el uso de múltiples medicamentos, es común entre los ancianos debido a la presencia de múltiples condiciones médicas. Sin embargo, muchos de estos medicamentos pueden tener efectos secundarios que afectan el sueño. Algunos fármacos, como los medicamentos para la presión arterial alta, los antidepresivos y los medicamentos para el dolor, pueden causar insomnio como efecto secundario, empeorando los problemas de sueño en los ancianos.

Otros Factores

Además de estos factores específicos, otros aspectos de la salud y el estilo de vida pueden contribuir al insomnio en la vejez. El estrés, la ansiedad y la depresión son comunes entre los ancianos y pueden afectar negativamente el sueño. Los cambios en la rutina diaria, como la falta de actividad física regular o la exposición limitada a la luz natural, también pueden influir en los patrones de sueño.

En conclusión, el insomnio en la vejez es un problema complejo que puede estar influenciado por una variedad de factores, que van desde trastornos respiratorios del sueño hasta el uso de medicamentos y cambios en el estilo de vida. Identificar y abordar estos factores subyacentes es importante para el manejo efectivo del insomnio en los ancianos y para mejorar su calidad de vida.

Tratamiento del Insomnio en la Vejez

El manejo del insomnio en la vejez requiere un enfoque integral que aborde tanto los aspectos médicos como los comportamentales. A continuación, se presentan diversas estrategias de tratamiento que pueden ser efectivas para mejorar la calidad del sueño en los ancianos:

Medidas Higiénicas

Las medidas higiénicas del sueño son fundamentales para promover un buen descanso. Esto incluye mantener un ambiente propicio para dormir, como una habitación oscura, tranquila y fresca. Además, es importante evitar la cafeína, el alcohol y las comidas pesadas antes de acostarse, ya que pueden interferir con el sueño.

Organización Circadiana del Sueño y Vigilia

Establecer una rutina regular de sueño y vigilia puede ayudar a sincronizar el reloj interno del cuerpo, mejorando la calidad del sueño. Mantener horarios consistentes para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, puede ayudar a regular el ritmo circadiano.

Importancia de la Iluminación y la Actividad Física

La exposición a la luz natural durante el día y la limitación de la exposición a la luz artificial en la noche pueden ayudar a regular el ritmo circadiano y mejorar el sueño. Además, la actividad física regular durante el día puede promover un sueño más reparador en la noche.

Regulación de Horarios de Sueño

Establecer una rutina regular para ir a la cama y levantarse puede ayudar a entrenar al cuerpo para asociar ciertos horarios con el sueño. Esto puede mejorar la eficiencia del sueño y reducir los problemas de insomnio.

Técnicas Psicológicas

Las técnicas psicológicas, como el control de estímulos y la relajación, pueden ayudar a reducir la ansiedad y el estrés asociados con el insomnio. El control de estímulos implica asociar el dormitorio con el sueño y reservar otras actividades para fuera de la cama, mientras que las técnicas de relajación, como la meditación y la respiración profunda, pueden ayudar a calmar la mente y el cuerpo antes de dormir.

Reducción del Tiempo en la Cama

Reducir el tiempo que se pasa en la cama despierto puede ayudar a consolidar el sueño y mejorar su eficiencia. Esto implica limitar el tiempo en la cama a la cantidad de tiempo que se pasa dormido, evitando permanecer en la cama durante períodos prolongados de vigilia.

Tratamiento Medicamentoso

El tratamiento medicamentoso del insomnio en la vejez debe ser utilizado con precaución y bajo supervisión médica. Los medicamentos para dormir, como los hipnóticos, pueden ser útiles en casos severos de insomnio, pero su uso a largo plazo puede tener efectos secundarios y riesgos para la salud. Es importante discutir con un profesional de la salud los riesgos y beneficios de cualquier medicamento para dormir antes de comenzar el tratamiento.

Indicaciones y Limitaciones

El tratamiento del insomnio en la vejez debe ser individualizado y adaptado a las necesidades y circunstancias específicas de cada paciente. Es importante tener en cuenta las condiciones médicas subyacentes, los medicamentos concurrentes y otros factores que pueden influir en el sueño. Además, es importante reconocer que el tratamiento del insomnio puede requerir un enfoque multimodal que combine diversas estrategias de tratamiento para lograr resultados óptimos.

Complementación con Medidas Higiénicas

Es fundamental complementar cualquier tratamiento medicamentoso con medidas higiénicas del sueño y cambios en el estilo de vida. Esto puede ayudar a maximizar la eficacia del tratamiento y minimizar los riesgos asociados con el uso de medicamentos para dormir. Las medidas higiénicas del sueño deben ser consideradas como parte integral del manejo del insomnio en la vejez y pueden proporcionar beneficios duraderos para la salud y el bienestar general del paciente.

Tratamiento del insomnio en la vejez: Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la causa más común del insomnio en ancianos?

El insomnio en ancianos puede ser causado por una variedad de factores, pero la causa más común suele ser la presencia de trastornos médicos subyacentes, como dolor crónico, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios o trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad.

¿Cómo afecta la polimedicación al sueño en la vejez?

La polimedicación, que es el uso de múltiples medicamentos al mismo tiempo, es común en la vejez y puede tener un impacto significativo en el sueño. Algunos medicamentos, como los corticosteroides, los antidepresivos, los estimulantes y los medicamentos para la presión arterial alta, pueden interferir con el sueño y causar insomnio como efecto secundario.

¿Qué técnicas psicológicas son más efectivas para tratar el insomnio en ancianos?

Las técnicas psicológicas más efectivas para tratar el insomnio en ancianos incluyen el control de estímulos, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) y las técnicas de relajación, como la meditación y la respiración profunda. Estas técnicas pueden ayudar a reducir la ansiedad y el estrés, promoviendo un sueño más reparador.

¿Cuándo es recomendable el uso de medicación para el insomnio en ancianos?

El uso de medicación para el insomnio en ancianos debe ser considerado sólo cuando otras estrategias de tratamiento, como las medidas higiénicas del sueño y las técnicas psicológicas, han fracasado en mejorar los síntomas de manera adecuada. Además, el uso de medicamentos para dormir en ancianos debe ser cuidadosamente supervisado por un médico, ya que pueden aumentar el riesgo de efectos secundarios y caídas.

¿Qué impacto tiene la iluminación en el sueño de los ancianos?

La iluminación juega un papel importante en la regulación del ritmo circadiano y el sueño en los ancianos. La exposición a la luz natural durante el día y la limitación de la exposición a la luz artificial en la noche pueden ayudar a regular el ritmo circadiano y promover un sueño más reparador. Además, una iluminación adecuada en el dormitorio, que sea tenue y relajante, puede facilitar el inicio y mantenimiento del sueño en los ancianos.

Tratamiento del insomnio en la vejez: Conclusión

En resumen, el insomnio en la vejez es un problema común que puede estar influenciado por una variedad de factores, incluidos cambios en la estructura y calidad del sueño, alteraciones en el ritmo circadiano, y la presencia de condiciones médicas subyacentes y medicamentos. Es crucial abordar este problema de manera integral, considerando tanto medidas higiénicas del sueño como intervenciones psicológicas y medicamentosas cuando sea necesario.

Es importante reconocer que el tratamiento del insomnio en ancianos requiere un enfoque personalizado y multidisciplinario, teniendo en cuenta las necesidades individuales y las condiciones médicas de cada paciente. Además, la educación sobre hábitos de sueño saludables y la promoción de un ambiente propicio para el descanso son aspectos fundamentales en la gestión del insomnio en la vejez.

En última instancia, un enfoque integral que aborde los aspectos médicos, psicológicos y ambientales del insomnio en la vejez puede contribuir significativamente a mejorar la calidad de vida y el bienestar de los adultos mayores.

Referencias Bibliográficas

De la Calzada, M. D. (2000). Modificaciones del sueño en el envejecimiento. Rev Neurol, 30(6), 577-580.

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