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Trastorno del Lenguaje: Síntomas, Causas y Tratamientos

Imagen ilustrativa sobre trastorno del lenguaje

El trastorno del lenguaje plantea desafíos significativos en la adquisición y uso del idioma, con implicaciones en la comprensión, producción del vocabulario y estructuras gramaticales que  limitan la capacidad del discurso. Pueden ser adquiridos o evolutivos y contribuyen a su desarrollo múltiples factores, como enfermedades médicas, antecedentes familiares y la calidad de la estimulación verbal (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

Este trastorno implica dificultades asociadas al lenguaje expresivo y receptivo, las cuales deben ser evaluadas por separado debido a que pueden presentar una gravedad diferente. Además, las dificultades pueden evidenciarse tanto en la comunicación oral, como escrita y en el lenguaje de señas. Estas alteraciones pueden impactar en el desempeño del individuo en las áreas académica, laboral y social (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

Lo Más Importante

  • El trastorno del lenguaje se caracteriza por dificultades en la expresión y comprensión del lenguaje.
  • Afecta el vocabulario, la gramática y la capacidad discursiva del individuo que lo presenta. 
  • Las alteraciones pueden variar en gravedad y afectar diversas áreas vitales (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

Trastornos del Lenguaje y Contexto del Artículo

La comprensión de los trastornos del lenguaje es esencial para abordar eficazmente las complejidades asociadas. Este artículo aborda de manera integral las manifestaciones y características del mismo, destacando la importancia de comprender sus síntomas, las posibles causas subyacentes y presentar estrategias de tratamiento efectivas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el trastorno del lenguaje?

El trastorno del lenguaje engloba dificultades significativas en la adquisición y uso del lenguaje, manifestándose a través de limitaciones en la comprensión y producción del vocabulario, las estructuras gramaticales y el discurso. Es crucial destacar que estas dificultades no están relacionadas con impedimentos auditivos, discapacidad intelectual o alteraciones motoras (Arrebillaga, 2009).

Las personas que experimentan este trastorno enfrentan desafíos tanto en el lenguaje expresivo como en el receptivo, aspectos que requieren evaluaciones separadas debido a su posible disparidad en gravedad (Castejón Costa & Navas Martínez, 2011). El lenguaje expresivo se refiere a la producción de señales vocales, gestuales o verbales. Aquí, se observan errores en el uso de tiempos verbales, vocabulario limitado, dificultades para expresar ideas y problemas para recordar palabras o construir frases complejas (Castejón Costa & Navas Martínez, 2011). Por otra parte, el lenguaje receptivo engloba el proceso de recibir y comprender mensajes lingüísticos, presentando obstáculos cuando hay dificultades para entender palabras, frases o tipos específicos de expresiones.

Este trastorno impacta tanto el vocabulario como la gramática, limitando la capacidad del discurso en la comunicación oral, escrita y en lenguaje de señas. Las habilidades lingüísticas, por debajo de lo esperado para la edad, interfieren en el desempeño académico y laboral, así como en la comunicación y socialización (Aguilar Calvo, 2011).

Se pueden observar desde retrasos en la adquisición de las primeras palabras hasta la presencia de características como ecolalias, dificultades para controlar impulsos y problemas de memoria, las cuales pueden variar en gravedad. Además, las deficiencias en la comprensión del lenguaje pueden subestimarse, ya que algunos niños desarrollan la capacidad de utilizar el contexto para inferir significados, aunque puedan tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

Las personas afectadas desarrollan estrategias de adaptación, mostrando posiblemente timidez, reticencia a hablar o preferencia por comunicarse solo con familiares y personas conocidas. La gravedad del trastorno puede ir desde problemas para comprender tipos específicos de palabras hasta déficits en el procesamiento auditivo (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).

Se pueden observar diversas características asociadas, como la ausencia de palabras en etapas tempranas, ecolalias, dificultades en el control de impulsos y problemas en la interacción social (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).

¿Cuáles son los síntomas?

Síntomas del Trastorno del Lenguaje

El trastorno del lenguaje se manifiesta a través de una serie de síntomas que impactan significativamente en la adquisición y uso del lenguaje. Entre los más destacados se encuentran (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013):

  1. Vocabulario Reducido: Se observa tanto en el conocimiento como en el uso de las palabras, manifestándose en un repertorio léxico limitado.
  2. Limitación en la Estructura Gramatical: Dificultad para organizar palabras y las terminaciones de manera coherente, afectando la formación de frases basadas en reglas gramaticales y morfológicas.
  3. Deterioro del Discurso: Compromiso en la capacidad para utilizar el vocabulario de manera efectiva, así como conectar frases de manera fluida y coherente. Este deterioro afecta la habilidad para explicar, describir temas o entablar conversaciones de manera adecuada.
  4. Capacidades de Lenguaje por Debajo de lo Esperado: Las habilidades lingüísticas de la persona están significativamente por debajo de lo esperado para su edad, generando limitaciones en la comunicación, participación social, logros académicos y desempeño laboral.

Los síntomas se manifiestan en las primeras etapas del período de desarrollo y cuando se presentan, pueden variar en gravedad y manifestación individual. Es fundamental abordar cualquier preocupación relacionada con el desarrollo del lenguaje consultando con profesionales especializados. La identificación temprana y el tratamiento adecuado pueden marcar una diferencia significativa en el manejo y la mejora de estos síntomas a lo largo del tiempo (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).

¿Cómo evoluciona?

El desarrollo del lenguaje, desde la infancia hasta la adolescencia y la adultez, implica una progresión continua en la adquisición de diversas dimensiones lingüísticas, incluyendo sonidos, palabras, gramática, narrativas y habilidades conversacionales (Ato Lozano, Galián Conesa & Cabello Luque, 2009).

El momento específico de la aparición del trastorno en el desarrollo temprano varía significativamente debido a las diferencias individuales en el aprendizaje del vocabulario y las primeras combinaciones de palabras. Alrededor de los 4 años, estas disparidades individuales se vuelven más evidentes, permitiendo una evaluación más precisa y siendo predictivas de los resultados futuros (Ato Lozano, Galián Conesa & Cabello Luque, 2009).

El trastorno diagnosticado a esta edad tiende a ser estable en el tiempo, persistiendo hasta la adultez, aunque las fortalezas y debilidades en las diversas dimensiones del lenguaje pueden cambiar con el tiempo. En los casos más graves, las alteraciones en el lenguaje suelen manifestarse hacia los 2 años, mientras que las formas leves pueden no ser fácilmente reconocibles hasta que el niño inicia la escuela, momento en el que las dificultades en la comprensión del lenguaje se vuelven más evidentes (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

Es importante destacar que la mayoría de los niños con este trastorno desarrollan con el tiempo habilidades lingüísticas adecuadas para su edad. En los trastornos del lenguaje de tipo adquirido, el curso y pronóstico están vinculados a la gravedad y localización de la patología o lesión cerebral, la edad del niño y el nivel de desarrollo en el momento de adquirir el trastorno (Ato Lozano, Galián Conesa & Cabello Luque, 2009).

¿Cuáles son las causas?

Los trastornos del lenguaje, ya sean adquiridos o evolutivos, se ven influenciados por una serie de factores complejos. En el caso de los trastornos adquiridos, la alteración en la capacidad receptiva y expresiva del lenguaje se manifiesta después de un período de desarrollo adecuado, generalmente como consecuencia de enfermedades médicas o neurológicas (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).

Por otro lado, los trastornos evolutivos se caracterizan por una adquisición tardía del lenguaje o habla, progresando lentamente a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo, sin estar vinculados a causas médicas conocidas. La detección de este tipo de trastorno a menudo ocurre cuando el niño comienza la escolaridad, aunque en algunos casos, la causa puede no ser tan evidente. Diagnosticar estos trastornos puede ser desafiante debido a las diferencias individuales, los diversos ritmos de desarrollo e incorporación del lenguaje, y la variabilidad en la presentación del trastorno en diferentes niños (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

La presencia de antecedentes familiares relacionados con dificultades en el lenguaje sugiere una posible predisposición hereditaria al trastorno. Además, factores como la capacidad de los padres para estimular y responder a las verbalizaciones del niño, junto con la calidad y frecuencia de los intercambios verbales, pueden desempeñar un papel crucial para potenciar o obstaculizar el desarrollo del lenguaje (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).

¿Cuáles son los tratamientos más eficaces?

Los tratamientos más eficaces para abordar el trastorno del lenguaje adoptan un enfoque interdisciplinario, donde la colaboración entre padres, profesores, fonoaudiólogos, psicólogos y otros profesionales es fundamental. Estas intervenciones han demostrado ser exitosas en la mejora de las habilidades lingüísticas y comunicativas del paciente, ya que la colaboración continua y coordinada garantiza una atención integral y adaptada a las necesidades específicas de cada individuo (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).

Los profesionales aportan su experiencia para diseñar estrategias personalizadas que aborden tanto las dificultades expresivas como receptivas del lenguaje y por su parte, las intervenciones psicoeducativas implican diseñar actividades, tareas y situaciones específicas que fomenten la incorporación, comprensión y expresión del lenguaje. Estas actividades están diseñadas de manera personalizada, teniendo en cuenta las necesidades individuales del niño, y buscan mejorar sus habilidades lingüísticas de manera práctica y significativa (Cisneros Estupiñán & Silva Villena, 2008).

Especificaciones a tener en cuenta acerca de los Trastornos del Lenguaje

Recomendaciones para la Familia 

  • En la infancia temprana, cultivar un ambiente positivo es esencial. Los adultos cercanos al niño deben adoptar actitudes positivas, evitando valoraciones negativas que puedan afectar su desarrollo lingüístico.
  • Los adultos significativos deben tener la capacidad para atribuir significado a las conductas y sonidos del niño, incluso en situaciones donde no exista una intención comunicativa clara. Este entendimiento contribuye al desarrollo temprano del lenguaje.
  • Comprender que la familia constituye el entorno fundamental donde el niño aprende el lenguaje. 
  • Reconocer la importancia de las actitudes de los padres y maestros en el proceso de tratamiento y mejora, proporcionando tiempo para su expresión y evitando reaccionar negativamente ante bloqueos o lentitud, son estrategias clave.
  • Actuar como un modelo a imitar para el niño, motivándolo y alentándolo a repetir y practicar verbalizaciones aún no dominadas. Destacar sus logros y progresos de manera positiva refuerza la confianza en su capacidad lingüística.
  • Involucrarse activamente en los programas de intervención. La colaboración entre padres, maestros y profesionales contribuye significativamente al progreso del niño en el desarrollo del lenguaje.
  • Proporcionar una estimulación verbal rica y responder de manera sensible a las verbalizaciones del niño. La reciprocidad y la frecuencia de los intercambios verbales en el entorno influyen en el desarrollo del lenguaje (Ato Lozano, Galián Conesa & Cabello Luque, 2009).

Resumen

En conclusión, el trastorno del lenguaje presenta un panorama complejo que afecta la adquisición y uso del idioma, con consecuencias significativas en la vida diaria. Desde sus manifestaciones hasta sus posibles causas y tratamientos, este artículo ha explorado en detalle la naturaleza de este trastorno, destacando la importancia de la intervención temprana y el enfoque interdisciplinario. La comprensión profunda de los síntomas, su evolución a lo largo del desarrollo y el impacto en diversas áreas de la vida subrayan la necesidad de un abordaje integral para mejorar las habilidades lingüísticas y fomentar la participación social.

La combinación de tratamientos interdisciplinarios y enfoques psicoeducativos, respaldados por la participación activa de padres y maestros por medio de actitudes positivas, apoyo activo y la creación de un ambiente estimulante, constituye una estrategia integral y efectiva para mejorar la calidad de vida de aquellos que enfrentan el trastorno del lenguaje.

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Referencias Bibliográficas

  • Aguilar Calvo, M. (2011). Las dificultades de aprendizaje: diagnóstico e intervención. Madrid, España: Editorial CEP.
  • Arrebillaga, M. E. (2009). Autismo y trastorno del lenguaje. Córdoba, Argentina: Editorial Brujas.
  • Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Trastornos del neurodesarrollo. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5), (pp. 31-59). Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana.
  • Ato Lozano, E., Galián Conesa, M. D. & Cabello Luque, F. (2009). Intervención familiar en niños con trastornos del lenguaje: Una revisión. Electronic Journal of Research in Educational Psychology, 7(3), 1419-1448.
  • Castejón Costa, J. L. & Navas Martínez, L. (2011). Dificultades y trastornos del aprendizaje y del desarrollo en infantil y primaria. San Vicente, España: Editorial Club Universitario.
  • Cisneros Estupiñán, M. & Silva Villena, O. (2008). Aproximación a la neuropsicología y trastornos del lenguaje. Pereira, Colombia: Universidad de Pereira.